En la actualidad en el mundo en que vivimos la manera globalizada a llegado a influir en la manera de percibir el mundo y dejar de lado algunas delicias de la vida y aunque algunas de ellas se disfrutan en cierto grado se ha olvidado de intentar, probar o volver a disfrutar de esos placeres. La mayoría de la gente (principalmente los jóvenes) disfruta de la estridencia de los lugares de diversión, la brillantez en aguantar mas ingeriendo alguna droga o alcohol, la poca apertura a la cultura (libros, música de antología). El egocentrismo, el sordido sentido del humor caracterizado por una falta de identidad propia, de imitar lo que otros dicen o piensan, la tendencia de tener aquellos objetos que a su forma de ver glorifiquen su estancia en la vida. Cuantas veces nos hemos topado con individuos que tal vez no tengan todo pero que su cultura, su conocimiento, su facilidad de palabra, su personalidad nos haga sentir admiración hacía aquella persona en contraparte a aquellas personas que se pavonean de tener todo pero que en su vida reflejan vacíos como excesos, problemas en su vida, una falsa personalidad, ya que los bienes tal vez te den una posición de status pero nunca aquella personalidad, aquella vehemencia de querer entablar una conversación con la persona y el querer aprender de esta y ser un mejor ser humano. Pocas personas se encuentran en realidad conformes con lo que a su vida le ha acontecido, la mayoría siempre quiere más y más, considero que la verdadera felicidad es reconocerse para lo que es apto y hasta donde puede llegar con sus posibilidades económicas y profesionales, una vez alcanzado un objetivo el saber disfrutarlo y reconocerse así mismo capaz de haber llegado a conseguirlo.

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